Quiero compartirte siete pasos eficaces
para acercarte a Dios cada mañana:
1. Comienza con
reconocer quién es él. Abraham lo llamó:
Si deseas que el fuego caiga, comienza declarando quién es Dios. (Si quieres indagar más sobre quién es él, entonces entra a "los nombres de Dios").
2. El
siguiente nivel de oración es la súplica,
Desafortunadamente este es el paso donde
muchos pasan demasiado tiempo, su vida completa de
oración parece estar concentrada en necesidades y deseos. Por supuesto, tus
problemas personales son dignos de la atención de Dios, pero cuando los has
compartido, no es tiempo de decir «Amén». Lo mejor está todavía por venir.
3. El
tercer paso -quizá te guste bastante- es la adoración. Debe ser un tiempo de
absoluta belleza y adoración, amándolo, adorándolo, puedes comenzar con las
palabras «Jesús yo te amo», de repente sientes la presencia del Espíritu Santo,
y dos horas mas tarde miras el reloj y dices: «¡no puedo creer que el tiempo se
haya ido tan rápido!. Es tan real. Tan vivo. (He aquí algunas canciones que podrían ayudarte)
Te bendeciré de Ingrid Rosario
Abre los cielos de Ingrid Rosario
Haz llover de José Luis Reyes
4.
Hay un tiempo de intimidad. Es demasiado amado, demasiado sagrado, demasiado
hermoso para describirlo. Ha habido
ocasiones cuando, profundo en la oración, he sentido como si alguien estuviera
parado allí, pasando su mano por mi frente. Era como si el Señor me estuviera
diciendo: «gracias, estoy tan contento por estar contigo»
Recuerda,
El Espíritu Santo, nunca te presionará. Él no pone demandas y estipulaciones en
tu vida de oración. Pero si tu dices: «ayúdame a orar», Él está listo para
responder.
Ha
habito ocasiones en mi vida que, en este nivel, mi oración ha continuado por
horas. Pero la intimidad no es el lugar para comenzar. Tampoco es posible
correr a través de los primeros pasos para llegar a este punto.
5. El
quinto nivel de la oración es la Intercesión. Jesús dijo:
«Pero
cuando venga el Espíritu de la verdad, él
los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino
que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir. (Juan 16:13)»
Cuando invitas al Espíritu Santo, el te revela, las
cosas que han de venir, cuando lo invitas el no se concentra en tus deseos y
necesidades egoístas-¡No!, el enfoque es hacia afuera. El ha puesto rostros y
nombres en mí que yo no he pensado por años. Y he intercedido en oración por
ellos.
Pero
no creas que es un tiempo de gozo y adoración. Todo lo opuesto. La primera vez
que me puse a interceder no estaba seguro de lo que deseaba. La comunión se
fue. La intimidad desapareció. En estas ocasiones he sentido un dolor y una
agonía que es difícil de expresar. En realidad he golpeado el piso con cada
onza de mi fuerza mientras oraba por mi familia, por amigos, por ministros, aún
por naciones.
Te
advierto es imposible ponerse a interceder de momento. No viene
instantáneamente, porque es una asociación con Dios que requiere una relación
profunda e intensamente personal. ¡Ves!, el Espíritu Santo guía tu vida de
oración paso a paso. Conmigo no pasó el primer día, ni el segundo, ni el
tercero, pasaron por lo menos seis meses para moverme en las profundidades de
la oración. La Escritura muestra que si somos fieles en las cosas pequeñas,
Dios nos dará más. Eso es lo que Él hace. Él es Padre perfecto, Maestro
Perfecto.
Pero
lo que pasó después, bien valía la pena el dolor.
6. El
sexto paso en la oración es acción de gracias. Como escribió Pablo:
«1Co
15:57 Mas gracias sean dadas a
Dios, que nos da la victoria por medio
de nuestro Señor Jesucristo.»
Siempre paso dando Gracias al Padre, Al
Hijo, y Al Espíritu Santo.
7. Finalmente el paso séptimo es
alabanza. A veces yo canto, A veces paso mi tiempo hablando en lenguaje
espiritual. Pero de lo profundo de mi ser irrumpo en alabanza total. Es la
forma más pura de orar que yo haya experimentado.
¿Siempre
debo incluir los siete pasos? Mi respuesta es ¡Sí!. Aquí está lo maravilloso
del Espíritu: Si lo dejas obrar en oración por medio de ti, descubrirás que no
estás haciendo mucho en la oración. Él parece estar haciéndolo todo, aún en la
intercesión, tan doloroso como es, los brazos del Espíritu te están levantando,
refrescándote instantáneamente cuando terminas de orar.
Pablo
tenía razón cuando dijo:
«orando
en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y
súplica por todos los santos;» (Efesios 6:18)
Él sabía que había más de una clase de
oración.