martes, 23 de abril de 2013

Aunque te vayas desgastando...


No dejes de pasar un día sin una rendición fresca al Señor. La rendición tiene que ser continua, un interminable vaciarse de uno mismo ante el Señor. Y cuando lo hayas hecho un hábito, comenzarás a experimentar la unión perfecta, comunión perfecta, entendimiento perfecto y amor perfecto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario